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No existen temas aburridos sólo oradores aburridos


"Los temas que presento en mi trabajo son técnicos e informativos, por lo tanto, son aburridos. ¿Cómo hago para que sean más dinámicos?", este planteamiento me lo han hecho a menudo a lo largo de los años durante los cursos y seminarios que dicto sobre oratoria. Mi respuesta es "no existen temas aburridos sólo oradores aburridos".

En la actualidad, es cada vez más recurrente que los profesionales y empresarios tengan que hacer presentaciones orales de trabajo, es prácticamente ineludible. De hecho, mientras más avanza un profesional hacia posiciones de liderazgo mayor es la demanda de contar con buenas habilidades de comunicación, entre ellas, la oratoria.

No importa si los temas que el orador va presentar son de índole técnico y no es cierto que por eso la presentación deba ser aburrida, realmente no importa el tipo de tema a presentar, lo realmente importante es que el orador lo sepa presentar, de eso depende el éxito o fracaso de la presentación, de eso depende que sea monótona o dinámica e impactante.

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Tampoco es tan relevante si la persona tiene un alto nivel académico o menor nivel académico. He asistido a muchas conferencias en las cuales el expositor posee estudios superiores especializados y al poco tiempo de escucharlas me dan ganas de levantarme e irme a otro lado por lo tedioso que resulta escuchar un tono de voz apagado y observar un lenguaje corporal desanimado. Seguramente tu habrás asistido a más de alguna charla así. En cambio, he visto charlas de personas con poco nivel de escolaridad, que logran mantener despierta la atención del público y ser dinámicas.

La clave es prepararse para cada presentación independientemente del tema a tratar, buscar la manera de hacerla más interesante para el público, practicar los gestos, hacer variaciones en el volumen y ritmo de la voz para darle un ritmo impactante, de manera que logremos el objetivo de cada presentación y le demos un impulso a nuestro liderazgo. Tomar un curso de oratoria siempre será de gran ayuda. Si le das la importancia debida a mejorar tus habilidades de comunicación, recogerás una cosecha satisfactoria en el plano personal así como en el profesional.

Si tienes algún comentario o experiencia que quieras compartir sobre este tema, no dudes en escribirme.

Tu amigo,

Roberto Hernández
Conferencista, Comunicador y Coach
Formador y Asesor de Oradores y Líderes
Director del Instituto de Oratoria & Liderazgo "SUPÉRATE"
Whatsapp: +505 8756-3200
Email: robertohernandezcoach@gmail.com


El poder de las palabras en las relaciones

Las palabras tienen poder, es algo que seguramente has escuchado en algún momento. Pero ¿cuál es la dimensión real de las palabras? En la Biblia podemos encontrar la definición más exacta del poder que tienen las palabras. “La muerte y la vida están en poder de la lengua” Proverbios 18:21
Como bien lo define Dios en el libro de Proverbios, en la lengua, es decir, en las palabras todos tenemos el poder de la vida y de la muerte, pero no todos están conscientes del poder que tienen y por eso no lo utilizan de la mejor manera posible.
Con las palabras puedes dar vida a tus relaciones, puedes infundir aliento, motivar, ayudar a levantar la autoestima de tus hijos, amigos, familia y compañeros de trabajo; o hacer todo lo contrario, destruir tus relaciones, desmoralizar al que ya está sin ánimo, desmotivar y lastimar a los que te rodean.
En gran medida la calidad de nuestras relaciones interpersonales se deben a como nos comunicamos con los demás. Así que lo que estás obteniendo ahora, es producto de lo que has estado dando, principalmente a través de tus palabras.
Hay personas que consciente o inconscientemente de su boca solamente salen críticas, palabras negativas e hirientes, nunca tienen nada positivo que decir de las personas con las que interactúan, les gusta provocar pleitos en lugar de aplacarlos.
Por ello no es de extrañarse que sus relaciones sean pésimas y con un entorno limitado. Es decir, tienen pocos amigos o ninguno, malas relaciones familiares, sus compañeros de labores evitan el roce con ellos, y por lo general no se sienten realizados a nivel personal.
Los seres humanos somos seres sociales, tenemos que convivir con otras personas. Esa interacción en la vida cotidiana se basa principalmente en la comunicación, uno de los factores claves que intervienen en este proceso es la forma como expresamos las palabras.
El psicólogo estadounidense Gary Chapman, autor del libro “Los Cinco Lenguajes del Amor”, enseña la manera adecuada de usar las palabras para fortalecer las relaciones. De acuerdo al Dr. Chapman existen cuatro tipos de palabras:
1. Palabras de afirmación. Se refiere a utilizar palabras que edifiquen; los cumplidos verbales son motivadores más estupendos que los regaños y señalamientos constantes.
2. Palabras alentadoras. Utilizar palabras de ánimo que den vigor a quien las necesita.
3. Palabras bondadosas. Si vamos a comunicar algo de manera verbal, debemos usar palabras bondadosas. Eso tiene que ver con la forma en que hablamos, el tono de voz y las palabras.
4. Palabras humildes. Para comunicarse con otros es mejor hacer peticiones no demandas. Cuando le haces una petición a tu interlocutor le das a entender que tiene algo, o puede hacer algo, que es importante para ti, en cambio cuando haces una demanda te conviertes en tirano.
Según Dale Carnegie, saber expresarse correctamente con las palabras adecuadas es una necesidad para tener éxito en la vida. Es bueno detenerse un momento y revisar cómo estamos empleando el poder de las palabras. ¿Nuestras palabras nos están ayudando o perjudicando?
Tú eres el único responsable de la calidad de relaciones que tienes. Tú decides cómo utilizas las palabras que salen de tu boca. ¿Cómo deseas usar ese poder en tus relaciones? Eso sólo depende de ti, porque tú tienes el poder de la vida y de la muerte en tu lengua.

Por Roberto Hernández.
Conferencista y Master Coach Internacional. Director ejecutivo de “SUPÉRATE” - Instituto de Oratoria & Liderazgo. Vicepresidente ejecutivo de la Red del Coach.
WhatsApp: +505 8756-3200
E-mail: robertohernandezcoach@gmail.com

La persistencia: un principio para el éxito

La mayoría de personas a las que se les pregunta ¿Será el éxito algo destinado sólo para un reducido grupo de personas privilegiadas? Responden con un rotundo sí, pero esto está lejos de ser cierto. De hecho el éxito está al alcance de cualquiera que se comprometa alcanzarlo, independientemente de su condición socioeconómica.
Entonces, ¿por qué abunda en el mundo gente fracasada, en cambio la gente exitosa es menos? Aunque el éxito está al alcance de todos, no todas las personas lo obtienen porque no todos están dispuestos a pagar el precio. Hay un refrán popular que dice “todo lo bueno cuesta”, efectivamente todo aquello que representa lo mejor en la vida, la mejor calidad, el mejor servicio, tiene un precio que se debe pagar para obtenerlo.
Pagar el precio implica salir de la zona de confort. Un alpinista sabe que no hay nada mejor que conquistar la cúspide de una montaña, un boxeador sabe que no hay nada mejor que ser el campeón del mundo, pero el factor indispensable para llegar a su meta es la persistencia.
La persistencia es la que impulsa a seguir adelante a pesar de las adversidades que se presentan en el camino. Persistir una y otra vez es lo que conduce al cumplimiento de cualquier objetivo por difícil que parezca. “Desistir es la salida de los débiles, insistir es la alternativa de los fuertes” decía Walt Disney, uno de los hombres que abrazó el principio de la persistencia que lo llevó a la cima del éxito.
Muchas personas no han llegado a dónde deberían estar en la vida, precisamente porque no han perseverado. Al menor problema abandonan sus metas, buscan excusas para justificarse y son quienes más critican a las personas que se destacan por sus avances. Además cargan con el peso de la frustración.
Uno de los problemas que impide el crecimiento personal es la inconsistencia, por ello es apremiante eliminarla de tu programación mental, para adquirir el hábito de persistir.
Para poder superar un problema o dejar atrás un mal hábito, hay que estar consciente de él. Haz una revisión de tu vida e identifica si te has caracterizado por perseverar en lo que te has propuesto, o dejas las cosas a medias.
Con determinación debes adoptar la persistencia como un hábito personal. Siempre da un paso más, si ese no es suficiente da otro más, recuerda que de ladrillo en ladrillo se construye una gran muralla.
El éxito profesional, familiar, ministerial o en los negocios depende en gran medida del principio de la persistencia. La inconsistencia es amiga del fracaso, la persistencia es amiga del éxito.
Autor: Roberto Hernández
Conferencista y Master Coach Internacional
Director ejecutivo de SUPÉRATE

WhatsApp: +505 8756-3200
E-mail: robertohernandezcoach@gmail.com